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DOMINGO DÉCIMOCTAVO DEL TIEMPO ORDINARIO »


Jun
27

DÉCIMOTERCER DOMINGO ORDINARIO

Posted by P. Carlos Prieto

DÉCIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ªLct.:1ºRe 19,16b.19-21:Eliseo se levantó y marchó tras Elías

Sal.15,1-2ª.5.7.8.9.-10.11:El Señor es mi lote y mi heredad

2ªLct.:Ga.4,31b-5.1.13-18:Vuestra vocación es la libertad

Evangelio :Lc.9,51-62:Te seguiré a donde vayas.

En el libro de los reyes el autor sagrado nos ha narrado la historia de la vocación de Eliseo como profeta de Dios. Otro gran profeta Elías fue el instrumento para suscitar la llamada de Dios y llevar a cabo la respuesta. A cada uno de nosotros el Señor nos ha llevado a su conocimiento a través de personas concretas: padres, amigos, sacerdotes…

Yo recuerdo con agradecimiento a las personas que secundaron a mis padres en mi educación en la fe. Las catequistas que me prepararon para la primera comunión: Norberta y Lucía; el sacerdote de quien fui monaguillo, el religioso y sacerdote que conocí cuando regresó de Colombia después de 11 años de apostolado en aquella tierra y una religiosa joven de las Hermanitas de los pobres que después de la cosecha iba por los pueblos a pedir para los ancianos. Así iba descubriendo que en lo invisible de esas vidas consagradas estaba Dios, su Hijo Jesús y el Espíritu Santo.”El es mi bien, el lote de mi heredad y mi copa” Tuvo que fascinarlos algún día Dios para seguirlo y luego manifestarse en su vida “lograda”.

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Esta vida, este seguimiento en todos tiene un desarrollo complejo. Eliseo le pidió a su amigo “despedirse de sus padres”, y “quemar las naves”,abandonar sus riquezas realizando un sacrificio de despojo para dedicarse a Dios, el bien más grande:”Tengo siempre presente al Señor, con el a mi derecha no vacilaré”.

Vosotros, los que habéis formado un hogar, los que habéis vivido el amor matrimonial también habéis realizado una desapropiación y desposesión para cumplir la Palabra:”abandonará el hombre a su padre y su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”.Os habéis casado, habéis puesto una casa para casar vuestros sentimientos ,actitudes y acciones que os pongan de acuerdo lo que lleva también “quemar naves” de egoísmo, orgullo, superioridad…

Pero “para vivir en libertad Cristo nos ha liberado de las obras de la carne que tiran de nosotros: orgullo, vanidad, sensualidad egoísta. Se trata de andar en el Espíritu con las obras del amor: justicia, edificación, alegría, paz.

En evangelio Jesús nos acerca al motivo que ha de tener el discípulo para seguirlo de una manera especial: anunciar el reino de Dios. Reprocha a Santiago y Juan su fanatismo porque en algún sitio no le han recibido bien y parece sonreír ante su fervor mal enfocado .A otro que quiere ser discípulo y seguirle le advierte que “el Hijo del Hombre no tiene ni donde reclinar la cabeza”. Y a un tercero que le dice:”te seguiré pero déjame ir a enterrar a mi padre” le advierte también que aún siendo tan valiosa y hermoso la familia” la consagración a la extensión del Reino de uno modo especial no se puede vivir con condiciones.

Asistimos a crisis sociales, económicas, familiares. Faltan vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal ,faltan vocaciones a la vida matrimonial y familiar cristiana. Y notamos que el mundo sufre por falta de amor. Un sano realismo no cierra los ojos a la realidad pero reconoce que hay cristianos en el mundo que son testigos de amor y de esperanza

¿Qué hemos de hacer? Nos has hecho hijos de la luz e hijos del día, concédenos permanecer en el esplendor de la verdad, para que unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan.

Hagamos la experiencia de Dios. Digamos con el salmista: Bendeciré al Señor que me aconseja ,de noche me intuye internamente “”Se alegra mi corazón, se gozan mis entrañas. Me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

Contemplad al Señor y quedaréis radianes. Todos, todos, busquemos al Señor para que se alegre en El nuestro corazón

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